Trabajar el miedo en infantil

Trabajar el miedo en infantil

Miedos infantiles comunes y su origen

Todos los niños tienen miedos; es una parte normal y saludable del desarrollo. Cosas que parecen inofensivas para los adultos pueden ser aterradoras para los niños. Con comprensión, paciencia y tranquilidad, puedes ayudar a tu hijo a afrontar sus miedos.
Las fobias van más allá de los miedos normales y manejables que tienen la mayoría de los niños, y pueden impedir que su hijo siga su rutina diaria. Los niños pequeños pueden desarrollar fobias si han pasado por un acontecimiento traumático, como un atragantamiento o un casi ahogamiento. Si su hijo tiene constantemente el mismo miedo y está inconsolable, a menudo incluso al pensar en su miedo, puede tener una fobia y debe acudir al médico.

Una niña de 4 años se asusta de todo

Emma, de dos meses, acaba de dormirse cuando suena una fuerte sirena en la ventana. Los brazos de la niña se agitan hacia arriba mientras sufre un reflejo de sobresalto y grita. La maestra de Emma responde a su grito temeroso y la coge en brazos con suavidad. Los bebés nacen con reflejos, es decir, con reacciones de autoprotección ante los sonidos fuertes, los movimientos bruscos y las sensaciones. Estos reflejos, que se desvanecen a medida que el bebé madura, alertan a los adultos que lo cuidan. Las respuestas cariñosas repetidas ayudan a los bebés a confiar en que los adultos cariñosos les ayudarán a controlar su miedo y su angustia.
Uno de los miedos más comunes durante la infancia es la ansiedad ante los extraños, que alcanza su punto álgido entre los 6 y los 8 meses. Para entonces, los bebés ya han establecido relaciones íntimas con las personas que les cuidan. Las personas desconocidas les llaman la atención y los bebés son sensibles a su espacio personal. Si una persona desconocida se abalanza sobre un bebé de 8 meses con un saludo enérgico, puede recibir un gemido como respuesta. Pídale que le hable suavemente, desde una distancia cómoda. Hay que adaptarse a la personalidad única de cada bebé y esperar a que éste dé una señal. El contacto visual o un gesto hacia la nueva persona indicarán que el bebé está preparado para interactuar.

Mi hijo tiene miedo de todo

Las fuentes de miedo pueden cambiar a medida que el niño madura. Por ejemplo, el miedo a la oscuridad o a los monstruos debajo de la cama puede dar paso al miedo a los robos o a la violencia. Las tácticas que no funcionan incluyen burlarse del niño por tener miedo o forzarle a enfrentarse a situaciones aterradoras.
Ayude a su hijo a enfrentarse al miedo tomándose en serio sus sentimientos, animándole a hablar de sus ansiedades, contándole los hechos y dándole la oportunidad de enfrentarse a sus miedos a su propio ritmo y con su apoyo. El niño miedoso Algunos niños son más miedosos que otros. Los factores que contribuyen a ello pueden ser: Miedos comunes de los bebés Una vez que el bebé ha alcanzado los seis o siete meses de edad, ha formado fuertes vínculos con sus padres o cuidadores. Separarse de sus «personas especiales», incluso durante breves periodos de tiempo, puede provocar una considerable ansiedad y muchos llantos. Asimismo, muchos bebés prefieren la compañía exclusiva de sus personas especiales hasta el punto de desarrollar un miedo a los extraños durante un tiempo. Los bebés superan esta fase con el tiempo.

Cómo deshacerse del miedo en el niño

Ningún padre quiere ver a su hijo molesto, pero a veces es difícil saber cómo reaccionar cuando su hijo está nervioso o tiene miedo. ¿Le abrazas? ¿Dejas que se desahogue? Hay muchos consejos contradictorios. La próxima vez que tengas que reaccionar ante un niño nervioso o temeroso, pon en práctica estos consejos de probada eficacia.
Si le dices a tu hijo exactamente lo que tiene que hacer o incluso lo que tiene que decir en situaciones estresantes y desafiantes, no es capaz de resolver los problemas por sí mismo ni de aprender formas de afrontarlos por sí mismo. Esto no significa que nunca vayan a necesitar ayuda, pero debes dejar que intenten resolver el problema primero antes de ofrecerles una ayuda.
Cuando los niños evitan constantemente las situaciones que les producen miedo o incomodidad, sus temores nunca desaparecen. Intenta facilitarles las actividades que les ponen nerviosos. No esperes demasiado de una vez, porque puede llevarles un tiempo conquistar un miedo. Por ejemplo, si a tu hijo le cuesta jugar con otros niños en el colegio, organiza un encuentro en casa para que pueda centrarse en sentirse cómodo con un solo niño antes de estar rodeado de todos sus compañeros en el patio. Si le ayudas a adaptarse poco a poco, podrás aliviar su miedo y prepararle para que se desenvuelva solo cuando sea mayor.