Actividades para trabajar el apego

Actividades para trabajar el apego

Actividades de apego para adultos

A medida que los niños crecen, desarrollan vínculos con sus principales cuidadores. Se cree que los niños desarrollan diferentes tipos de apego, dependiendo de las relaciones que tengan en sus primeros años de vida.
Los niños con problemas de apego suelen tener dificultades para relacionarse con los demás y gestionar sus propias emociones. Pueden tener una falta de confianza y autoestima y enfadarse con facilidad. Puede que no quieran acercarse a nadie y es probable que quieran tener el control de las situaciones.
La paciencia es esencial. Puede que el proceso no sea tan rápido como te gustaría, y puedes esperar baches en el camino. Pero si tiene paciencia y se centra en las pequeñas mejoras, creará una atmósfera de seguridad para su hijo.
Fomente el sentido del humor y la alegría. La alegría y el humor contribuyen en gran medida a reparar los problemas de apego y a darle energía incluso en medio del trabajo duro. Encuentra al menos un par de personas o actividades que te ayuden a reír y a sentirte bien.
Cuídate y controla el estrés. Reduce otras demandas de tu tiempo y saca tiempo para ti. El descanso, la buena alimentación y las pausas para la crianza de los hijos te ayudan a relajarte y a recargar las pilas para que puedas dedicar tu atención a tu hijo.

Intervenciones de apego para adultos

Aunque los profesionales de la salud mental reconocen que los problemas clínicos suelen ser diferentes en los niños pequeños, las prácticas de tratamiento siguen basándose en gran medida en la literatura para adultos. Estas formas de tratamiento para adultos, en su mayoría miniaturizadas, suelen reducirse utilizando un lenguaje y un vocabulario más básicos, pero siguen dependiendo del descubrimiento de formas de fomentar la comunicación verbal de los niños. Además, existen grandes deficiencias en el sistema de prestación de servicios de salud mental para niños. La desatención general y la fragmentación de los servicios crean obstáculos para la prestación efectiva de servicios a esta población.
Los niños no son adultos en miniatura, lo que significa que se requiere un cambio de paradigma y un enfoque de habilidades especializadas para ayudarles de forma más eficaz. Además, los niños atraviesan etapas de desarrollo muy rápidas, lo que refuerza el argumento de que la terapia con los niños debe ser muy diferente de la terapia con los adultos. Por lo tanto, los consejeros profesionales y otros profesionales de la salud mental deben considerar varios conceptos, temas, técnicas e intervenciones que sean cognitiva, emocional, psicológica y evolutivamente apropiados para los niños.

Actividades de conexión entre padres e hijos

La conexión es la base de las relaciones humanas. Para algunos niños, sobre todo los que tienen problemas de apego, ansiedad o problemas sensoriales, la conexión es un reto e incluso puede parecerles una amenaza. Estas actividades de conexión pueden salvar la distancia y ayudar a fomentar el vínculo entre padres e hijos.
La conexión con su cuidador principal es algo natural para la mayoría de los niños, pero para otros puede resultar amenazante o incómoda. Los niños que han sufrido un trauma en la primera infancia (incluido el trauma o el estrés prenatal), que han tenido varios cuidadores y hogares (acogida, adopción, cuidado por familiares), que tienen problemas sensoriales o que sufren de ansiedad pueden tener dificultades para conectarse. La solución no es tan sencilla como incorporar actividades de conexión intencionadas en el hogar, pero estas actividades pueden ser una pieza del rompecabezas y son un paso hacia un mejor apego.
Aunque algunas de estas actividades de conexión son sencillas, otras requieren un poco de explicación. A continuación he incluido un vídeo en el que explico algunas de ellas con más detalle, así como las formas en que puedes adaptar las ideas de esta lista para los niños que se resisten a conectarse.

Actividades de terapia basada en el apego para adultos

Mi hija tiene 4 años y durante mucho tiempo no «entendía» con quién podía ser cariñosa y quién merecía un apretón de manos o menos. Cogimos una larga hoja de papel (sugerencia del terapeuta) y dibujamos un gran corazón en un extremo y dibujamos dentro de él a nuestra familia más cercana. Este era «nuestro círculo familiar de amor», y hablamos de cómo podemos actuar siempre con amor hacia cualquier persona de nuestro círculo familiar más cercano (*SUGERENCIA* ¡dibuja a la madre biológica de tu hija también ahí! No se me ocurrió y se me ocurrió después). Luego, en corazones más pequeños y descendentes, dibujamos a la familia extendida, luego a los amigos, luego a los médicos, a los carteros, a las niñeras ocasionales, etc. Hablamos sobre el comportamiento apropiado para ella hacia cada grupo, practicamos escenarios y también le di permiso para NO abrazar ni besar a nadie fuera de su familia inmediata.
Lo que yo pensaba que era un problema de apego resultó ser, para nosotros, un peldaño perdido en la escalera del desarrollo post-institucional… la idea del mural nos dio mucho que discutir, y ayudó mucho a sus comportamientos.