San serapio (zurbarán)

San serapio (zurbarán)

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Esta orden tenía un juramento especial que los monjes debían hacer, además de los votos estándar de castidad, pobreza y obediencia. El «juramento especial» también era importante; los mercedarios estaban obligados a ofrecer sus propias vidas a cambio de rehenes que fueran cristianos y que pudieran renunciar a su fe bajo tortura.
Este cuadro, que se encuentra en el Museo de Arte Wadsworth Atheneum, fue encargado por Fray Juan Herrera, dirigente del monasterio mercedario de Sevilla, llamado Casa Grande de la Merced Calzada, para conmemorar la canonización de Nolasco a la santidad. La obra iba a formar parte de una serie de veintidós cuadros sobre la vida del santo y su posterior martirio. El cuadro estuvo colgado originalmente en la Sala de Profundis (capilla mortuoria), que era la sala donde se celebraban los velatorios de los monjes fallecidos.
La serie de pinturas debía realizarse en el plazo de un año por 16.500 reales, y exigiría que se trasladara desde Extremadura hasta el monasterio sevillano (actual Museo de Bellas Artes) con toda la gente que considerara necesaria. Es probable que la serie completa nunca se completara, y este cuadro puede haberse realizado para que Zurbarán pudiera demostrar que poseía las habilidades necesarias para terminar el encargo. Uno de los cuadros de la serie que se ha conservado, La visión de San Pedro Nolasco, se encuentra en el Museo Nacional del Prado, Madrid.

San serapio (zurbarán) 2022

Las paredes de la galería del Museo Thyssen-Bornemisza están recién pintadas de un tono ocre dorado para inaugurar su nueva exposición, Zurbarán: Una nueva perspectiva (Madrid 9 de junio – 13 de septiembre de 2015). «Las paredes de Sevilla, hacia 1630, solían ser de ese color. Y, además, creo que va bien con los dorados y negros del artista», explica Guillermo Solana, director del museo y nuestro guía en esta visita. Un filósofo alemán del siglo XIX dijo una vez que toda obra de arte es «esencialmente una pregunta, una apelación al corazón que le responde», y por eso lo que nos gustaría que se respondiera primero es: ¿Qué significan los cuadros de Francisco de Zurbarán? ¿Qué hay detrás de esos frailes dominicos con sus hábitos blancos, los santos, los mártires y los jarrones de flores? «Zurbarán es, sobre todo, un pintor del mundo táctil de los volúmenes y las texturas», explica Solana.
Las paredes de la galería del Museo Thyssen-Bornemisza están recién pintadas de un tono ocre dorado para inaugurar su nueva exposición, Zurbarán: Una nueva perspectiva (Madrid 9 de junio – 13 de septiembre de 2015). «Las paredes de Sevilla, hacia 1630, solían ser de ese color. Y, además, creo que va bien con los dorados y negros del artista», explica Guillermo Solana, director del museo y nuestro guía en esta visita. Un filósofo alemán del siglo XIX dijo una vez que toda obra de arte es «esencialmente una pregunta, una apelación al corazón que le responde», y por eso lo que nos gustaría que se respondiera primero es: ¿Qué significan los cuadros de Francisco de Zurbarán? ¿Qué hay detrás de esos frailes dominicos con sus hábitos blancos, los santos, los mártires y los jarrones de flores? «Zurbarán es, sobre todo, un pintor del mundo táctil de los volúmenes y las texturas», explica Solana.

Las meninaspintura de diego velázquez

Un óleo sobre lienzo de 1628. San Serapión es representado por Zurbarán en una postura casi crucificada, de pie, con cada mano atada por cuerdas y cadenas a un poste horizontal. El cuadro se detiene a la altura de las rodillas de la figura, mientras que la tensión ejercida sobre sus brazos queda indicada por los pesados pliegues colgantes de los paños que penden del hombro izquierdo y del brazo derecho extendido. El santo está identificado por el texto de una pequeña nota colocada a la izquierda de la zona del pecho. La obra hace un fuerte uso del claroscuro en la tradición tenebrista española de Jusepe de Ribera. El predominio de la pintura blanca utilizada para representar el paño crea una sensación de tranquilidad, mientras que la tensión del cuadro se deriva de la sombra oscura creada por los profundos pliegues de la túnica.

Las meninas

San Serapión o El martirio de San Serapión es un óleo sobre lienzo de 1628 del artista español Francisco Zurbarán (1598-1664). La obra fue encargada por la Orden Mercedaria para colgarla en la sala De Profundis (capilla funeraria) de su monasterio en Sevilla (actual Museo de Bellas Artes de Sevilla)[1][2] Zurbarán es conocido por sus representaciones de monjes y santos penitentes o mártires. El crítico Tom Lubbock utilizó este cuadro para ilustrar una diferencia en la forma de representar el martirio de dos santos diferentes. Contrastó la representación discreta y tranquila de la muerte violenta de San Serapión, con la muerte igual o más violenta del sacerdote jesuita y mártir San Edmund Campion (1540-1581), que fue ahorcado públicamente y descuartizado en Londres en diciembre de 1581 [3]. [El crítico de arte establece una comparación en la forma de representar la muerte de Campion y la de San Serapión de Argel (1179-1240), un fraile mercedario que luchó en la Tercera Cruzada de 1196 y fue posteriormente martirizado[4].