La madre de frankestein

La madre de frankestein

Caroline beaufort frankenstein

La maternidad está recibiendo mucha atención, aunque muchas de las noticias son preocupantes. Las tasas de fertilidad están cayendo en Estados Unidos a medida que los millennials deciden no tener hijos. Esto no debería ser una sorpresa. El coste de criar a un niño hasta la edad adulta ha ido aumentando y la renta media real de los hogares acaba de recuperar su nivel de 1999.
En este momento, en el que podría argumentarse que la maternidad está en declive, la obra clásica de la literatura de Mary Shelley, «Frankenstein», que celebra su 200º aniversario este año, nos invita a reflexionar sobre la importancia más profunda de las madres en nuestras vidas.
Shelley, que publicó la obra con sólo 19 años, tenía muchas razones para hacer de la maternidad un tema importante. Su madre, la feminista Mary Wollstonecraft, había muerto por complicaciones derivadas de su nacimiento. Los propios intentos de Shelley de ser madre se saldarían con múltiples abortos y la muerte de tres hijos. No es de extrañar que las madres en «Frankenstein» brillen por su ausencia, con consecuencias desastrosas.

La madre de frankestein en línea

«[Mary] no se habría considerado atraída por lo macabro o el horror», explica Gordon. «En cambio, habría dicho que estaba comprometida con la exploración de las facetas más profundas y oscuras del alma humana: cómo afrontamos la pérdida, cómo afrontamos el dolor, cómo afrontamos la muerte». La fascinación de Mary por la muerte y por «las facetas más oscuras del alma humana» encontró su máxima expresión en Frankenstein. En 1816, Lord Byron, amigo de las Shelley, retó al grupo que se alojaba con él en su villa alquilada en Ginebra a que cada uno de ellos ideara una historia de fantasmas.

Doctor septimus pretorius

Clorinda Saviani era ciertamente guapa y todos sus finos rasgos expresaban la bisogna d’amare que gobernaba su corazón. Tenía apenas dieciocho años, y llevaba cinco en este convento, esperando a que su padre encontrara un marido de noble cuna, que se contentara con su escasa dote. Durante este tiempo, se había encariñado con varios jóvenes que, con diferentes pretextos, habían visitado el convento. Había escrito cartas, rezado y llorado, y luego, cediendo a dificultades insuperables, había cambiado de ídolo, aunque nunca había dejado de amar. Los ingleses fastidiosos no deben disgustarse con este cuadro. Tal vez sea sólo una burda representación de lo que ocurre en todos los salones de baile con nosotros.Alleyn, el pintor, recibe el encanto y el buen humor de Shelley:
Claire Tomalin es autora de muchas biografías, entre ellas Jane Austen: A Life y Samuel Pepys: The Unequalled Self. Su nuevo libro, Charles Dickens: A Life, se publicará en octubre. (Septiembre 2011)

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La madre de Frankenstein es una novela histórica elaborada por Almudena Grandes y es la quinta entrega de la serie Episodios de una guerra interminable. Este título presenta una narración ambientada en la España de la posguerra. Asimismo, la temática del libro muestra parte de las consecuencias psiquiátricas provocadas por la Guerra Civil y el régimen franquista.
Para ello, el autor presenta cientos de personajes -algunos ficticios, otros reales- en medio de la situación histórica de la época. Allí se desarrolla una trama en torno a los últimos años de la vida de Aurora Rodríguez Carballeira, que aparece recluida en un manicomio. Además, el libro expone las experiencias fidedignas de esta mujer española que se hizo famosa en los años 30 por haber asesinado a su hija.
Grandes conoció la historia de Aurora Rodríguez Carballeira tras leer El manuscrito encontrado en Ciempozuelos (1989), de Guillermo Rendueles. Intrigado por este personaje, el escritor madrileño siguió investigando para documentarse con detalle sobre el caso. Por ello, a lo largo de la trama se presentan varios hechos reales, que dan mayor impacto a la historia.